PARTE 1

Jimena Hoeffner & Fernando Carrasco

Jimena Hoeffner

Arranqué el tango porque mi mamá estaba en una escuela donde trabajaba en la que daban clases de tango y entonces ella me dijo que aprendiera tango que posiblemente ella me podía ir a buscar. Yo le dije que sí ya que había terminado la secundaria y estaba en esos momentos en los cuales uno no sabe qué hacer.

Me gustó porque me era fácil, me sentía bien más allá que no sabía nada de baile, me sentía cómoda pués el cuerpo me respondía bien.

Y bueno a partir de allí empecé con el tango, estaba estudiando también cine, me sentía como efervescente con el tango.

Le dedicaba mucho tiempo al tango y cada vez menos al cine. Faltaba mucho a las clases y aunque llevaba casi tres años de cine, decidí dejarlo y me dediqué exclusivamente al tango.

En un taller que daba Daniel Constantini, un profesor de electrónica que daba tango, conocí a Hernán, mi primer compañero de baile.

Y con él fuimos a Villa Urquiza a participar en una compañía de tango gratuita y empezamos a preparar coreografías. Después fuimos a hacer una presentación en una escuela.

En la preparación de todo esto yo en el baile estaba como un poco desaforada por los adornos, exagerando en esto, los profesores me decían, tranquila, tranquila.

A pesar de que siempre me gustó más el tango salón, me dediqué mucho al escenario preparando muchas coreografías porque si me iba a dedicar a esto necesitaba ganar dinero.

No obstante iba mucho a las milongas a bailar, bailar y bailar porque me encanta. Después me di cuenta que la coreografía necesitaba más estudio y dedicación, entonces me metí a estudiar danza clásica donde habré estado más o menos tres años.

Después entramos con Hernán en otra compañía acá en San Telmo, que se llamaba Fortunato la Cámara que también era gratuita.

Texto incompleto / Ver completo en el video de arriba

Entrevistador: David Escalier

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