Lo que soy, lo que no soy. El tango me ha dado todo

PARTE 1

MARIO MORALES – Soy maestro, coreógrafo, coach de bailarines de tango. He hecho esto toda mi vida. Soy de San Rafael, Provincia de Mendoza, más precisamente de Cuadros Benegas. Allí nací en la esquina de la Ruta 144 y Calle El Moro, muy pegado al Río Diamante.

Mi vinculación con el tango viene casi desde que nací. No puedo establecer una edad en la que descubrí a través de mi tío, padrino: Francisco Fernández, algo que él hacía muy a menudo en los casamientos, cumpleaños, fiestas familiares, que yo no sabía que era. Hoy me doy cuenta que eso era bailar tango. Él lo hacía en forma espontánea y a mí me llamó la atención desde siempre. Y bueno la vida me fue llevando por caminos que, siempre la vida tiene deparado para uno.

Un día por razones económicas y de trabajo decidimos marcharnos de San Rafael y venir a Buenos Aires. Y con ello las ilusiones de siempre, de uno. Y fui cruzándome en la vida con personas que me llevaron al tango.

Llegar a Buenos Aires fue un golpe muy duro. La nostalgia de extrañar el lugar donde naciste es muy fuerte, duele mucho y cuesta mucho.

Mario Morales

Y Buenos Aires es bastante ingrata con los provincianos, con los extranjeros. Aunque está lleno de extranjeros y provincianos. Pero se hace duro para cualquiera que viene a vivir a Buenos Aires, cuesta muchísimo adaptarse y yo creo que a mí me salvó el tango.

A través del tango la gente me reconoce de otra manera. Pero a quien llega como llegamos todos, con un bolsito, desde interior, se hace muy difícil que seas respetado por lo que sos o sabes hacer. Creo que hay una discriminación natural, que la hacemos, la hace el mismo provinciano después que se habitúa a vivir en Buenos Aires, se olvida de lo que pasó. Y lo mismo le sucede a las personas que viene de los países limítrofes, al principio es bastante discriminada.

Por suerte eso va cambiando y hoy es día no es tan así. Pero así ha sido y a mí me ha tocado. En los años que yo llegué aquí, al principio fue muy duro. Después desde el tango logré que se me respete por lo que soy, se me valore o se me tenga en cuenta, o se me trate por lo que yo soy capaz de hacer y no por el lugar de donde vengo.

Así que sí, la pasé mal al principio, pero por suerte pude habituarme, me pude hacer de éste lugar, de donde ahora estamos que es San Telmo o de Esteban Echeverría en Monte Grande donde viví y vivo. Porque hoy en día yo tengo mi estudio acá, pero volví a vivir a Esteban Echeverría, ahí cerca del Aeropuerto de Ezeiza.


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