Lo que sea,
pero que sea TANGO

PARTE 1

SEBASTIAN ACOSTA

Tango de verdad

Empecé a bailar tango en el 2010, hace poquito, bueno no, no tanto. Por un amigo, en realidad por una amiga que me llevo a bailar tango.

Siempre tuve la curiosidad de saber, siempre había algo que me llamaba la atención.

Un día una amiga me invitó a una clase de tango. Que no era una clase de tango, era más un tango “medio clásico” y que mucho no me gustaba. Yo sabía que algo raro  había ahí pero no sabía que.

Después de un tiempo dejé ese lugar y empecé con otro grupo y ahí sí descubrí todo lo que era el tango de verdad. Así que se puede decir que a mediados del 2010 empecé a bailar, a aprender tango.

LAURA D’ANNA

Compañía de Maximiliano Guerra

Estaba en una compañía de ballet, en la compañía de Maximiliano Guerra y llamaron a dos bailarines y coreógrafos: Paola Jean Jean y Nicolás Cobos. Pasaron una coreografía de tango y yo dije (nunca me había puesto un zapato de tango ni nada) y dije qué interesante, me gusta esto y ahí empecé.

Una de mis mejores amigas es Manuela Rossi y ella siempre me decía: tenés que venir y probar una clase de tango; y nunca por algún motivo u otro no había tiempo o tal vez no tenía las suficientes ganas para hacerme el tiempo.

Después de que vinieron estos chicos a montar esa coreografía me gustó mucho. Le hablé (a mi amiga) y empecé a tomar clases. Ella me ayudó y me fue orientando un poco, porque es muy grande (el mundo del tango) y hay muchas cosas.

Está bueno que si conoces a alguien que te puede ayudar para caer en buenos maestros y demás, se simplifica mucho en camino.

La Milonga y el Abrazo

Con ayuda de ella me fui metiendo y fui tomando clases siempre de tango salón. Hasta que en un momento, siempre tomando clases, yendo a la milonga empecé a ver y descubrir esa cosa tan particular del tango, que yo creo que es así en todo el mundo y por eso es mundialmente un boom, que es esa “intimidad” que se genera en el abrazo.

Esa cosa muy honesta, cuando te abrazas si vas a la milonga no hay cosas falsas y no puedes pretender ser alguien que no sos. Porque en el abrazo aparece la realidad de lo que uno es. Eso es lo más particular de esta danza.

Me fuí enganchando demasiado, porque si alguna vez lo prueban y quien probó ya lo sabe, es como una obsesión. Probas y ya no podes salir más, como una adicción.

Esquina Carlos Gardel

En un momento me dice que había un compañero de él, del trabajo que en una casa de tango, en la Esquina Carlos Gardel que estaba buscando una compañera. Este chico era el asistente del show, justo él estaba  buscando una compañera y hicieron una audición abierta.

Yo ni siquiera sabía lo que era la Esquina Carlos Gardel, pero yo quería un compañero para tomar clases y para seguir creciendo. Le dije: bueno, sí presentamelo.  Nos juntamos a ensayar un par de veces y me dice que tal el día hacían una audición abierta sólo para las mujere. Fui a la audición, no espera demasiado porque nunca había ido a una audición de tango, ni nada y quedé.

Quedé ahí en la Esquina y empecé a trabajar con él y dejé de la compañía de danzas y nunca más entre un salón de ballet y empecé a bailar ahí en el show y todo fue tango tango, clases y show.


Continuar con la lectura en la siguiente página 🙂


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