Ven a mí

PARTE 2

Laura D’Anna & Sebastián Acosta

Sebastián Acosta

Voy a contar una cosa muy extraña que me pasó, tenía creo que cien pesos o cincuenta no me acuerdo y  salgo a caminar por Florida (Calle de Buenos Aires) un jueves o un viernes por la noche, era invierno, hacía mucho frío y había en un lugar un señor todo vestido de blanco, muchos lo habrán visto, que se sentaba en un tarrito y se ponía a tocar una flauta, entonces al pasar le dejo diez pesos, ponele, y al llegar a la esquina pienso yo en mi casa tengo algo para hacerme, como una sopita o algo así y este hombre está ahí con tanto frío. Me volví y le dejé todo lo que tenía. Seguí caminando y digo ahora me quedé sin un mango qué hago?

Y dije, bueno está bien, ya está, me vuelvo a Tucumán mañana. Le escribo a mi viejo para volverme. A las dos horas me llama una chica para ir a bailar a caminito cubriendo un reemplazo. Fui al otro día y me fue bien, les gustó lo que hacía, como que había buena energía, a los dos días me vuelve a llamar y así empecé a trabajar un día, dos días, después iba toda la semana a Caminito.

Bailaba, desde las diez de la mañana hasta las cinco de la tarde, tomaba clases.

Durante ese tiempo que iba a Caminito pasaron un montón de cosas; Bailar con dos trajes porque hacía frío, con sol, con lluvia, que en un lugar cerraban y volvían a abrir y había que buscar otro.

Fue una experiencia linda que yo creo que la mayoría de los bailarines la pasaron, que te enriquece, que te hace crecer en todo sentido, en el baile, en el trato con la gente, te pone más despierto. Después de Caminito fue todo como más fácil quedarme acá.

Texto incompleto / Ver completo en el video de arriba

Entrevistador: David Escalier

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