Hasta que un día
no nos separamos más!

PARTE 1

STELLA BÁEZ – Ya desde muy chiquitita me gustaba hacer cosas con el arte o me la pasaba todo el tiempo con mis manos haciendo cositas cuando era pequeña, maquetas, manualidades. Y también me gustaba mucho esto de actuar, o bailar o cantarle a mi familia.

Yo nací en Mendoza y generalmente en las fiestas de navidad, año nuevo, cumpleaños, eventos, siempre el recuerdo más lindo que tengo era todo el mundo participando de estas fiestas hermosas que se hacían. Entonces yo siempre preparaba algún show, para alegrar a la concurrencia que era toda la familia o amigos de la casa. Entonces siempre me preparaba o algo para bailar o algo para actuar.

Mi incursión en el tango fue primero por la actriz. No! Al principio debo decir, tiene que ver esto con las fiestas, mis tíos me enseñaron a bailar todo. Entre todas esas cosas, el tango. A mi mucho no me gustaba pero tengo ese recuerdo hermoso de que me ponían arribas de sus pies y me llevaban a bailar. Yo decía: “no, tango no, tango es de viejos, no me gusta” y miren lo que pasó con mi vida. El tango llegó a mi vida y no desapareció nunca más. Hoy en la vida me dedico a eso.

Después comencé a trabajar mucho como actriz y en el año ’86 me convocan para… Entre todas las cosas que hacía, siempre hice mucha comedia musical, mucho teatro para chicos. Me encantaba que llegaran las vacaciones de invierno y estar en la calle Corrientes haciendo algún hermoso espectáculo con artistas hoy en día muy renombrados, eso fue un placer para mí. Entre todas esas cosas me convocan para un espectáculo que se llamaba: “Los muchachos de antes no usaban gomina”. Esto se realizó en el Teatro Alvear (Teatro Municipal Presidente Alvear). Ahí tenía que bailar tango, y yo sabía muy poco, lo que había aprendido con mis tíos, con mi papá.

Empezamos a ensayar, fue un placer, porque en ese momento estar dirigida por Homero Cárpena era para mí algo impresionante. Ahí estuve con figuras como Claudia Cárpena, Nora Cárpena, María Aurelia Bisutti, Jorge Sobral, Gogó Andreu, estaban los acróbatas Varela. Chicos jóvenes en ese momento, porque éramos jóvenes, como Andrea Politti, Pablo Brichta, estaba Norberto Suarez. Para mí era un placer estar trabajando en calle Corrientes en el teatro Alvear haciendo ese espectáculo.

Ahí me enamoré muchísimo del tango. Y empecé a estudiar, a estudiar y a estudiar.

Stella Báez

En ese momento, en ese espectáculo estaba el Pibe Palermo que era un viejo milonguero, muy conocido, que en paz descanse. Que fue el que nos dirigió y me encantó esa experiencia. Después comencé a tomar clases con el Pibe Grassi que era el “Pibe del Abasto” (Grassi, Roberto Osvaldo. 1919 – 1 julio 1996), donde iba con un compañero del espectáculo. Y el Pibe Grassi todo el tiempo bailaba conmigo y me decía: “uy piba como vas a bailar vos!”. Y bailábamos y bailábamos y un día dijo: “bueno, están preparados para ir a una milonga”, y nos llevó a una milonga, que fue… no me la voy a olvidar jamás porque fue mi primer milonga.

Yo estaba haciendo ese espectáculo y parecía que estaba como en lo de Hansen. Salí a bailar con mi maestro y mi maestro se topó con otro y lo empujó y hubo como una pequeña riña (risas) que era como estar viviendo en la época de antes, como lo que uno ve en las películas argentinas. A partir de ahí tomé muchas clases con él, y cada vez me gustaba más, me gustaba ir a milonguear. Paralelamente yo trabajaba como actriz. Entre esas milongas a las que iba que eran muy reconocidas como: el Torquato Tasso, el Parakultural, el Salón Canning …que se yo, como tantas más.


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